viernes, 14 de noviembre de 2014

Montaña rusa.

A veces me gustaría que alguien me dijera que no debería preocuparme tanto, que los agobios y las rayadas solo sirven para amargarse la vida uno mismo, que es mejor tirar para delante y dejar atrás lo malo, que los problemas desaparecen cuando menos lo esperas, que después de la tormenta viene la calma, que uno no debe sentirse culpable del todo ni tampoco echar la culpa al otro, que la vida hay que vivirla lo más feliz posible...
Aunque, pensándolo mejor, sí me dicen esas cosas... Y me las dicen personas que realmente saben de lo que hablan, aunque a veces piensen que no. Personas que te dicen que aunque pierdas batallas, aun puedes ganar la guerra. Personas que te dicen que "es una carrera de resistencia, no de rapidez". Personas que te dicen que cuando haces daño a quien quieres, "lo que de verdad importa no es evitar que sufran, sino saber enjuagar sus lágrimas antes de que vuelvan a salir". Entre tantas otras cosas...
Supongo que habrá que hacer caso, que tendré que dejar todo a un lado y seguir como hasta ahora, avanzar, no estancarse y menos por un mal día, porque cualquiera lo tiene.
Así que, indirectamente, y sin saberlo, hay gente que consigue que cuando pensabas que un día acabaría aun peor de lo que empezó, no es así. No lo es, porque, ¿qué es un día malo si sigues teniendo a tu lado a la gente que te quiere de verdad, y que sabes que estará ahí pase lo que pase? ¿Qué es un mal día si todo acaba pasando? ¿Qué es un mal día si sabes que estás en la cabeza y sobre todo en los corazones de gente que ha hecho más por ti de lo que se puedan imaginar y que no forman parte de tu vida, sino que ya son tu vida?
Creía que este viernes acabaría mal, tenía todos los pronósticos de ser una noche larga y de almohada mojada, pero será una noche de quedarse con lo bueno, de darse cuenta de que al final, es mejor no ahogarse en un vaso de agua, y menos si le tienes fobia...

1 comentario:

  1. :*


    sacar el lado bueno de las cosas


    siempre fue lo más difícil,
    al menos para mí,


    pero es lo más necesario

    lo que, al fin y al cabo, nos va a mantener vivos

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