Busqué mil excusas para verlo, aunque fuera un segundo, aunque él jamás se diera cuenta. Y me ganaban los nervios si me hablaba, y quedaba muda, y tenía que agacharle la mirada.
Nunca supe lo que era besarlo, me quedé con las ganas, de tomarle las manos y abrazarlo, contarle mis sueños, escucharlo, reírnos por nada, consolarlo en mi hombro si lloraba.
Qué tonta y qué absurda, por no tener valor y creer que era posible acercarme y decirle que me moría por él, que quería robarle el corazón, que me moría por ser la dueña de su amor.Nunca supe lo que era besarlo, me quedé con las ganas, de tomarle las manos y abrazarlo, contarle mis sueños, escucharlo, reírnos por nada, consolarlo en mi hombro si lloraba.
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