Es
pensar en esa persona muchas veces al día; es recordar los buenos y
no tan buenos momentos que vivisteis juntos; es lamentarse de aquello
que no os dio tiempo a hacer; es creer en la posibilidad de un
reencuentro; es plantearse cómo sería tu vida si no se hubiese ido;
es tener fe en que de algún modo sigue a tu lado...
En
eso consiste echar de menos, en recordar a esa persona en días
marcados, pero, al fin y al cabo, todos los días de tu vida. Porque
confías en que no se ha ido, porque sabes que sigue presente en tu
mente y en tu corazón y porque sientes que, desde donde quiera que
esté, está cuidando de ti.

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